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LA ROJA Y L@S ROJ@S
Escrito por A. Luis Castellano Bobillo
Emoción a raudales y expresiones de alegría desbordada. Este era el ambiente la noche del histórico 11 de julio en la Plaza de España de Cuenca tras la victoria del equipo de fútbol de España en el Mundial de Sudáfrica 2010. He compartido este Mundial en un patio de los Tiradores con muy buenos amigos con los que he disfrutado de las correspondientes viandas y adecuados líquidos reparadores de la fatiga y del calor estival. Han sido noches de tensión, gritos, risas, comentarios y análisis de expertos en la materia, ánimos colectivos por una causa común, y siempre rematado con saltos de alegría que tenían su continuidad en el bar. la Cuesta. Uno que no era un gran aficionado a esto del balompié pues reconozco que me producía cansancio y no me motivaba ver un partido de fútbol a no ser que jugara el R. Madrid y “mi” Athlétic de Bilbao (afición y colores que “heredé” de mi padre), si que he vivido momentos de nerviosismo y emoción sin ser tan consciente como mis compañeros que estábamos viviendo algo histórico. En definitiva creo que el resultado de esta experiencia ha sido muy positivo. Positiva también porque hemos comprobado como el espíritu y el apoyo hacia un equipo de profesionales del deporte, privilegiados, pero que por encima de todo son gente normal y han hecho vibrar a un país entero. Independientemente que fuéramos de Cuenca, Camas, Pamplona, Bilbao, Madrid, Barcelona o Fuentealbilla. Eso es lo que une, partiendo de la particularidad de cada uno y de su territorio, historia y señas de identidad, todos hemos vibrado y festejado el triunfo de La Roja. Rojos, azules, violetas, blancos, tricolores, verdes, grises,…. todos con La Roja. Una Roja (una selección que también ha jugado con la equipación azul), que siendo una propuesta publicitaria ha sido capaz de recuperar y poner en valor una palabra y un adjetivo que durante muchos años en este país ha estado denostado y ha sido utilizado para señalar a las personas o sus descendientes que tenían una posición política e ideológica de izquierdas o habían luchado por defender el régimen legal y legítimo de la 2ª República. No existía el color rojo, era “colorado”. Algo que ya de pequeño nunca entendía pues todos eran colores, no sólo el rojo. Estaba claro que se obviaba nombrar esta palabra. Parece que cuarenta años de plomo aparte de acabar físicamente con miles y miles de “rojos y rojas” había cumplido su objetivo de interiorizar el miedo y el prejuicio en las personas. Por eso, uno que se siente rojo, no por oposición a nadie, sino porque el color rojo siempre ha representado a la izquierda, al movimiento obrero, a la lucha antifascista y contra cualquier prejuicio racial, ideológico o sectarismo, no puede sino expresar su satisfacción porque en torno a la Roja todos hayamos compartido este triunfo deportivo que tiene su componente sociológico y de psicología colectiva. L@s roj@s con la Roja, así se puede resumir ese sentimiento durante este campeonato mundial de fútbol.
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