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REFORMA LABORAL: Tienen la palabra los trabajadores
Escrito por Germán Cuadros Segarra
Tras dar la espalda a la ciudadanía laboral española, el Ministro de Trabajo, Celestino Corbacho y el conjunto del Gobierno Estatal llevan como pueden su nuevo traje con el rumbo orientado a las nuevas corrientes antisociales. El plan de ajuste y la reforma laboral llegan sin apoyo sindical y en soledad parlamentaria en donde tan impertinente es el disfraz del Gobierno del PSOE como el cinismo electoralista del PP. Arrodillados ante los mercados, apuestan por una puerta para salir de la crisis que es la misma por la que se entró y consiste en utilizar el factor trabajo como elemento de ajuste. Ahora los esfuerzos presupuestarios van con cargo al bolsillo de los más débiles que no participaron de los suculentos frutos de la bonanza económica. No es de recibo, por lo tanto el llamamiento al esfuerzo colectivo sin matices. La movilización ciudadana es imprescindible para frenar estas medidas desequilibradas e injustas porque han sucumbido a presiones empresariales de abaratar el despido, amortizar la negociación colectiva y privatizar los servicios públicos de empleo.
La huelga general del 29 de septiembre es para reclamar la dignidad del trabajo en España y en Europa. Vamos frontalmente en contra de quienes pretenden salir de la crisis con reformas laborales que devalúan el factor trabajo. Pero el 29 de septiembre no es un punto de llegada sino un punto y seguido en una nueva etapa política y sindicalmente llena de retos: ahora hay que combatir el extraperlo ideológico que amenaza con igualar a gobiernos conservadores y progresistas, hay que reforzar la autonomía sindical y ofrecerla como baluarte a todas las organizaciones de izquierdas con proyección internacional. El 29 de septiembre ha de trascender en España como algo más que una huelga política convocada por los dos sindicatos. Pocos lo saben, pero hoy como siempre, los sindicatos españoles no están solos. Las uniones sindicales europeas y mundiales basadas en la confederalidad y en el sindicalismo de clase, constituyen la plataforma de supervivencia ideológica para lanzar una movilización creciente. Desde el lema “Así No”, se reforzarán planteamientos para defender lo que tantos años ha costado conseguir. Se ofrecerá a los gobiernos un modelo social, económico y laboral basado en la defensa pura del factor trabajo.
Pero es la ciudadanía laboral, como siempre, quien tiene la palabra en la huelga del 29 de septiembre, como la tiene en las elecciones europeas, estatales, autonómicas y locales. Por cierto, pese a quien pese, los sindicatos también presentan candidaturas a elecciones cada cuatro años en los centros de trabajo. Con ello cumplen con su cometido constitucional y obtienen la legitimidad consecuente.
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